I.
Cuando el viajero entró, el filósofo se levantό para acogerlo y lo abrazό para expresar su amistad y
su cariño. Fue un pensador que se admirό con gran respeto
por todos
en Andalucίa. El
viajero sόlo
tenía diecinueve años. Su
padre y el filósofo eran amigos. Vivía en una casa de piedra, en el
oeste de la
ciudad. El segundo piso de casa estaba lleno de los libros. Dentro de
los
libros en griego y los que se habίan traducidos de
esta misma
lengua estaban en un pequeño lugar donde sόlo dos personas podίan
estar de pie. El filósofo abrazό al Viajero con
sinceridad y
cariño. “Bienvenido a mi casa” le dijo al viajero. Sus ojos brillaban.
El Viajero le devolviό con la misma sinceridad ,y se sintiό en el lugar vacίo
de un divάn
silenciosamente. El Filόsofo
se
vestίa
como un beduino pobre.
Un vestido largo y
amplio, abotonado hasta el pecho con una cinta de oro, unos calzados
del cuero
de camello y un turbante beige que cubriό sόlo un
tercio de su cabello castaño y rizado.
Tenía un turbante enrollado como los de esclavos, pero eso no podía
evitar
realizarse en la primera mirada la sombra en su frente tenso, su nariz
recto y
sus ojeras. El Viajero le mirό profundamente a los
ojos del
pensador mάs
famoso de Andalucía. Pasό un
momento de silencio.
El filósofo miraba a la cara afectuosa del
Viajero. No tenίa
las arrugas que tenίa
el filόsofo en
su frente. Estaba en
la primavera de su vida.
Al observar sin cesar a este joven quien tendrίa
casi la misma edad que su hijo distinguía que brillaba como fuego. Se
sentaba
juntos con este joven cuya fama hacia sombra al suyo. Habίa
un silencio que conducía todo en el ambiente. Fue como si fueran tres
personas;
el filósofo, el viajero y el silencio. Se sentίa al Viajero y el
silencio
como si fueran dos seres diferentes. Luego perdiό esta sensaciόn
y empezό a ver sόlo
al Viajero. Sentίa
como si se perdiera el filόsofo
si mismo y sόlo
hubiera el Viajero. Observaba su cara en el
silencio. Le mirό a su cara por mucho tiempo atentamente. Tenίan
ojos verdes marinos. Sus pupilas se volvίan mάs grandes
cada vez que miraban. En su frente se veίan las luces que
reflejaban
de la alfombrilla. Su frente brillaba. Esta vez viό sόlo
su frente. Sόlo
le miraba a él y parecίa
como si
él sόlo
constara de una frente. Siguiό esta situaciόn
por un tiempo. El Viajero respirό profondmente y dijo
“Sί”
rompiendo el silencio.
El filósofo también respirό hondo y dijo “Sί”
con la alegrίa
que vino de su corazόn
sintiéndose cόmodo.
El Viajero se callό otra
vez. El filósofo lo habίa
esperado desde hace muchos años, con la
esperanza de esa respuesta. Ahora estaba muy feliz por lograr su deseo.
Estaba
cόmodo.
La palabra “Sί”
salida de la boca del Viajero era la
confirmación de sus palabras que dijo y escribiό hasta ahora . Eso
era lo que
comentaba este “sί”.
Fue la mάs
bonita palabra del mundo.
El filósofo mirό al corazόn de la
palabra y los viό.
Al final, el Viajero lo felicitό por sus
pensamientos.Esta
confirmación ofrecida le hizό muy feliz al filόsofo
.Pero la situaciόn
fue diferente para el Viajero.Después de estar
un tiempo en su silencio, dijo “no” con una voz mάs decidida que
antés.
En cuanto oyό esta palabra el filόsofo,
se quedό conmocionado ,y con la inquietud de una persona sin remedio que
sospechaba de
sus pensamientos,preguntό “¿Cuάl es la
resulta que has llagado con la inspiraciόn y la ilustraciόn
divinas,puedes hablar mάs
claro?” El Viajero dijo “sί y no” con la misma voz
decidida sin perder el misterio en su voz, “ Lo que he aprendido en
esta vida
hasta hoy son estas dos palabras”.
El filósofo esperaba la consecuencia de sus
palabras
sintiéndose como si tuviera dolores. El Viajero siguiό sus
palabras; “éstas dos palabras son las que me informarόn con la
inspiración divina,comienza con el sí y no, separa de su cuello, y las
almas se
vuelan de sus cuerpos.”
Palideciό la cara del filόsofo,
su cuerpo empezό a temblar y murmurό con una voz indeterminada “
Diόs,
no hay otro potente sino El”. El Viajero partiό después de pedir
permiso. El
Filόsofo
lo despidiό mirando su ida tras él. Lo veίa
por ύltima
vez. Luego no habίa
podido recibir una respuesta aunque habia
demandado una visita muchas veces.Pero el Viajero lo viό por una
vez. Cuando tuvo ganas de hablar con él, vino a su casa. A pesar de que
la
donaciόn
divina puso un obstάculo
ligero entre ellos, hizό visible a si mismo al filόsofo
en un momento de
trance.El viajero lo veía desde un télon de misericordia de Dios. Pero,
él no
sabίa
que el Viajero estaba alli. Pensaba tanto como no podίa hace
caso de él.
El filόsofo murmurό con una mirada fija “Tus pensamiento y atenciόn no pueden entrar
en el
lugar donde estamos tύ y yo.” Fue
quinientos noventa y cinco años después de la inmigraciόn del
profeta a Medina. El Viajero no viό nunca al filόsofo
hasta su muerte después de este encuentro. Cuando recibiό su noticia de muerte, estaba charlando con
sus amigos en la medersa. Vino a su funeral con su amigo que era poeta
y con el
principe. El ataύd
del filόsofo se
llevaba a su sepultura
en Cordoba.Había una gran multitud. El
Filósofo era muy conocido.Su nombre era
muy famoso en todo paίs.
Las calles de Cordoba estaba llena de gente que
conocίa
al filόsofo.Subiό con sus amigos a la terraza de una casa que veίa las calles donde
pasarίa
el ataύd. Un animal llevaba el ataúd del Filósofo
en
un lado suyo y en el otro, una caja que estaba llena de sus libros. El
Viajero
observaba en silencio lo que estaba pasando. El poeta le dijo “¿Lo ves
al
maestro?” “¿Con qué se pesa? En un lado estά él,y en el otro los
libros
que escribiό.” “Sί,lo veo” dijo el prίncipe
como si fuera él quien se dijo la pregunta.
El Viajero guardό las palabras del
poeta en un
rincόn
de su memoria. Lo llevarίa alli hasta simpre. Fue un motivo de pensar y
conmemorar para él. “ El hombre se pesa con los que ha hecho” dijo. El poeta sonriό mirando a su amigo.
“Sί”
dijo el principe. El Viajero recordό el “sί” que
habia dicho el filόsofo.
El ataúd del Filósofo se iba con la multitud en la
calle. Un
poco más adelante había el barrio de los judios . Siguió el ataúd y la
caja
hasta que se desaparecen. Se levantó y mirό la catedral que fue
el pimer
edificio que se podίa
ver en el horizonte de la ciudad. “Ellos”, dijo
“ se fueron”. En un lado sus obras ,en el otro sus cadάveres
y querría saber si sus esperanzas se
realizaran o no."
II.
Se ocupaba de la misma cuestiόn cuando llegό a la primera calle que girό al barrio de los
judios.Suponίa
que si sus esperanzas se realizaran o no, pero
no estaba tan seguro de su estimulaciόn. Tenía trece años
cuando
habia venido a aquella ciudad que estaba al borde de Guadalquivir.La
gente de
la ciudad que habia solido estar famoso por la producciόn del
marroquί ahora se ocupaba con la joyerίa.Se veίan
casas pequeñas construidas como resultado de la ganaderίa en los
suburbios de la ciudad. Los agricultores que cultivaban aceituna y
cereales
construyerόn
bastante iglesias y mezquitas.Una vez había
entrado en la calle que subía de la fortaleza del estilo mudejar hacia
la
montaña y su animal lo había conducido en una habitación de campaña
donde se
hacían kadiri zikri[1 ] después de haber hecho la oraciόn de la
tarde.Habίan sόlo los ladridos de
los
animales y la voz del viento fuera; pero desde las ventanas adornadas
con la
piedra de una habitaciόn
grande iluminada con una luz lenta vuelan las
voces de los pechos que gritaban los nombres Celali y Cemali de Dios y
al mismo
tiempo gemίan sόlo “Hay Hay” después
de oir
los kaside[2 ] leidos con un acento marroquί.Se quedό alli por un largo tiempo escuchando esta voz. Sobre todo los sonidos de
Hayy y
Hu después del tehlil, salían de las
bocas como una respiración que también significaba “El”; el pulmón
retiraba la
respiración, después de lavarlo con uno de los nombres de Dios. La voz
venía
del corazόn de
la gente. A continuación, seguía por un
tiempo solamente con Hu Hu y Hay Hay, a
veces se coronaba con la frase ' No hay otro dios sino El '. Pensό el valor de vivir en esta ciudad como un plebeyo ordinario. ¿Podίan
realizarse las esperanzas de la gente alli? Luego se fue lentamente y
volviό al barrio de los judíos. Había muchos molinos en la ciudad.
Los veía como el sίmbolo de la tierra.
Cada vez
que su padre se fue a moler el trigo y el maίz, se iba con él.
Escuchaba
los sonidos del agua y la piedra durante horas. Sobre todo si a el
molinero no
le gustaba hablar, éso pasaba a ser en un momento de meditaciόn
para el Viajero. Entraba con forma de grano y salía con forma de
harina. La
piedra volvía sin parar, el agua corrίa con un estilo que
evitaba
todos los momentos de la respiraciόn, y pasaba como el
más
bonito sίmbolo
del tiempo; al pasar y arrastrar como si tocara todas las cosas del
mundo.Se
sentίa
que enriquezaba el tiempo al que el Viajero a veces pertenecίa
y a veces no.Una vez había dicho “aquí también todo se vuelve en polvos
de
destina” mirando a la cara blanca del molinero que examinaba la harina y la tomaba en su
palma.El molinero esta vez mirό a los ojos de la
persona que
hablaba sonriendo.Puso la harina en su palma. “ Toma”, dijo sόlo.
El agua que dirigίa
la piedra venía del rίo
grande
que limitaba el este parte de la ciudad.
Habían construido molinos a lo largo del rio separάndolo
con los canales .Uno de los canales pasaba por el patio de una mesquita
que
habia solido ser una catedral.
Habian diecinueve naves y dobles hojas que
soportaban las
naves juntaban columnas a centenares. Al centro del patio habίa
un lugar con un estilo del baroque que se seperaba para el coro. Ahora
los
adictos de la oraciόn
y los derviches se juntaban alli antés de la
oraciόn
o después de una conversatiόn. La sinagoga con
el mismo
estilo estaba al centro del barrio de los judios con sus calles
estrechas,sus
casas blancas y sus patios con las flores.Al sur, sobre las colinas de
las
cordilleras de Andalucía se ocupaban de la vinicultura y de la
olivicultura en
las cuencas. Morena formaba lugares grandes y aislados en las vegas al
norte
del Guadalquivir. De vez en cuando estos terrenos se avivaban por los
mineros,
pero en cualquier caso alli fue la regiόn más solitaria de
la ciudad.
A pesar de que se veίan las setas y las
Encinas
con sus hojas pequeñas y duras, la regίon cambiaba y se
convertίa
en un terreno que estaba lleno de los tomillos y los pimenteros. Al ir
hacia el
este, se encontraba con gramίneos que gustaba la
sal y los
tamarindos.Cada soto del roble significaba que un derviche habia venido
a este lugar. Al descender de la regiόn
que recordaba las tundras cubiertas con los pinos,los abetos y las
ramas , se
llegaba al rio, el Guadalquivir.Esta naturaleza estaba limitada en un
lado con
las montañas de Sierra Morena y Betica , y el otro lado con el rio. Los
cereales y las aceitunas de los cortijos fertiles y las granjas que se
regaban
con el rio eran bastante para los campesinos y los que esmeraban en la
tierra. Las
riquezas subterrάneas
de las cordilleras de color azul marino de
Morena todavίa
no se habian descubierto. Los bordes del sur se
volvían en áridos al ir hacia el Este. El otro lado del Adra casi no
recibίa
lluvia.Pero el oeste del borde no fue asi , las colinas que formaban
las
cordilleras del Penibetic a partir de las orillas del Mediterraneo
formaban un
lugar soleado y un asilo climάtico seperάndose
con los esctrechos que juntaba sόlo la orilla con el
interior.Éso era la vega mάs fértil y fecunda
de penίnsula
ibérica. La tierra roja que venía de las montañas habia alimentado el
regiόn
que había perdido su potencia por las migraciones. Esta tierra se
alimentaba
por los viejos como Misenna en Sevilla.
La madre del viajero le habia dado para que le
sirviera a la
mujer cuando tenίa
sόlo nueve años.
Estaba con
ella hace años. La mujer tenίa noventa y cinco
años en la
primera vez que el Viajero la habia visto, pero le daba vergüenza mirar
a su
cara guapa.Sus mejillas todavίa estaban rojas a
pesar de su
edad. El que mirό a su cara fresca podίa
pensar
que tenίa
catorce o quince años. Estaba en un modo sui géneris con el Criador.
Tenίa
muchos seguidores que le servίa
a ella. Pero, ella siempre elegίa al Viajero y “ él
es
diferente, nunca he visto nadie como él” decίa cuando se lo
preguntό.”
Cuando entra en mi casa, entra con toda su existencia; y se va de mi casa con toda su existencia cuando
se va. No deja nada en mi casa.”
“Me sorprende que la gente no se sienta reposa a
pesar de
que diga que cree en Dios. Pero, El es quien sus siervos ven. El ojo
del
siervos ve a El en cada ojo. No lo pierde ni por un momento. La gente
asi
siempre llora. Y no lo entiendo. ¿Cόmo pueden llorar
mientras
aman a El? ¿No tienen vergüenza? El amado es el mάs cercano a El,
porque siempre
ve a El. ¿Entonces para quién y para qué lloran?” habia dicho un dίa.
Y luego habia preguntado al Viajero “¿Qué piensas?”. “Es lo que me has
dicho,madre” dijo el Viajero. Sonriό y dijo “Mi amor”,
“Me donό el-Fatiha [3] y lo dio a mi servicio. Te juro que a partir de esa dίa
no me ha dejado nunca.” El Viajero viό el nivel que la
mujer llegό en el momento que dijo el Viajero que el-Fatiha nunca lo dejό.
Un dίa
cuando se sentaban juntos alrededor de la mesa comiendo el higo y
bebiendo el
sorbete del cornejo, llamarόn a la puerta. El
Viajero lo
abriό.
Una mujer joven entrό en la casa llorando. Antes de decir “¿Qué ha
pasado a ud.?” , la mujer empezό a contar su
historia. “Hijo,
mi marido es un comerciante y ahora estά en la ciudad de
Suzune. Se
ha enamorado de una chica joven alli, y quiere casarse con ella.por
favor,
ayudenme”. “Pero,mujer, ¿qué quiere?” dijo el Viajero con sorpreza.
“Quiero que
mi marido me vuelva otra vez.” dijo la mujer. “Madre mia, esa mujer estά sin remedio y quiere que le ayude ud.” dijo el Viajero a la mujer
vieja. “¿Qué
quiere?” preguntό ella
. “ Quiere que su marido vuelva a su casa” dijo el
Viajero.
“Vale” dijo la mujer vieja. “Dίle que venga aquί y que no se preocupe. Ahora voy a enviar el-fatiha y decirle que traiga
su
marido” Y empezό a rezar. Yo la acompañaba también. Mientras
rezabamos nosotros con el-fatiha, el rezo se convertiό en un
ser.Y mientras rezando, podίa ver el nivel que
ella
llegaba. El rezo adquiriό un aspecto fisίco,
se levantό,
recibiό el orden
de “ Vete a Suzune
y trae el marido de esta mujer. No lo dejes hasta que llegues aqui.
Quedese en
una distancia del camino y encontrese con su familia” y se fue
inmediatamente.
“Véte a tu casa, hija” dijo a la mujer joven. “Tu marido estarά en tu casa antes de que llegues tύ”.
La mujer vieja a veces solίa jugar a la
pandereta. Y en
estos tiempos el Viajero le preguntaba algunas preguntas personales.
“Me da
alegre divino” decίa
la mujer,” El Dios se interesa conmigo, acepta
ponerme entre sus amigos y me junta contigo. ¿Quién soy yo que me elige
dentro
de sus amigos?Lo juro al poder de mi Creador que algunas personas tiene
envidia
a mi.Cuandoquiera confio en algo, me meto en un problema por buscar
ayuda en
otro a partir de El.” Contaba muchas cosas asi. El Vİajero sirviό a la mujer vieja durante cuatro años. Después de un año, construyό una choza de bambύ para ella donde viviό la mujer
hasta su muerte. Su madre le habia dado al Viajero a El. Y ella decίa
muchas veces “Yo”, “Soy tu madre espritual y la luz de tu madre
verdadera.” Cuando
su madre vino para él a los finales de cuatro anos, besό la mano
de la mujer vieja y dijo “ Ud. me ha enseñado muchas cosas relacionadas
con las
que un viajero pueda necesitar hasta la primera estaciόn. Espero
que su Creador premie a ud. por los que me enseñaste.” “Que el Dios
este
contigo hasta siempre” dijo la mujer viejo besάndolo en su frente.
“ Estoy
segura de que has aprendido tύ al comienzo de esta
camino
lo que he aprendido yo hasta los finales de mi vida.” Y luego dijo “
Oyé, la
luz” a su madre, “este chico es mi hijo,y tu padre. Portate bien con él
y
obedece a lo que dice él, porque obedecer a los padres es como obedecer
al
Dios.”
1)Repeticiόn de los nombres de
Dios en
voz alta
2) Un tipo de poema
3) El primer capítulo de Corán